lunes, 11 de febrero de 2008

No es una historia más


Ésta no es una historia cualquiera. Ni siquiera es la última historia. Ésta es mi historia. La de este blog, pero, sobre todo, la mía.

Ante todo, no pretendo que esta última entrada se convierta en una plataforma de lanzamiento de besos, al estilo de Patricia Conde, la (pseudo) Miss Palencia más famosa de la historia. Pero, por primera y única vez, este post es absolutamente real.

La primera entrada data de principios de 2006, cuando Álvaro me animaba a que colgara mis fotos en alguna web y, de paso, escribiera alguna de mis tonterías. Entonces vivía con él. El período de mayor actividad de este blog ha coincidido con su desaparición definitiva de mi vida. Al margen de algún siempre bienvenido reencuentro, ocasional o provocado, la persona que mejor me conoció y que sirvió de apoyo absoluto mis primeros años en Madrid, ahora resulta un desconocido.

En las navidades del 2006, tras leer sobre todo a DavidMo, me entró el gusanillo por retomar el blog, pues no quería que quedara en una más de las cosas que comienzas pero no continúas. Al principio, lo hacía al margen de mi pareja. Quería que se convirtiera en algo íntimo que, aunque me leyeran otras personas anónimas que me proporcionaran un cierto feedback, me permitiera liberar, a mi manera, algunas sensaciones que me recorrían. Luis se enteró de su existencia meses después de que lo dejáramos, tras más de cuatro años de que me llenara el armario de desayunos bonitos, me trajera todas las tardes la mirienda y saliera en todas las fotos tapándome la nariz. Ahora está estilizando su vuelo y me permite mirarle, aunque sea de reojo y cada vez desde más lejos. Me alegro mucho por él.

Muchos fines de semana quedaron reflejados bajo la etiqueta de "Amanecer". Felipe fue testigo de la mayoría de ellos. Fuimos durante bastante tiempo pareja de hecho: nos veíamos desde primera hora de la mañana (él siempre llega mucho más tarde) hasta última hora de la noche... o cuando ya amanecía. Un personaje, un sueño hecho realidad, que descubrió cosas insospechas de mí. A pesar de la imagen tan tergiversada que ahora mismo le devuelvo.

Durante un par de meses republicanos apenas encontré tiempo para actualizar el blog, aunque tenía tantos sentimientos que sacar que al final siempre había post nuevo. El niño sevillano, en el que aún pienso casi todos los días, vino, me rompió los esquemas, me hizo vivir a colores y se fue. Le conocí el mismo día que me presentaron a la persona cuya aparición más agradezco a este blog. Nunca me tomé esto como una forma más de conocer a gente, aunque ahora buena parte de los que me rodean hayan iniciado su presencia, de una manera o de otra, a través de este medio.

David ha aportado algo equidistante entre la cordura y la locura, llevando ambos estados, al mismo tiempo, a su extremo. Entre impases y desasosiegos, se han sucedido los momentos de escucharle con la boca abierta, a punto de soltar una risa maliciosa o de morderme el pulgar de la mano derecha. A través de David apareció Jorge, que fue, es y será una de las mejores cosas que también me ha pasado, y no sólo musicalmente hablando, porque es una de las mejores personas que he conocido. A pesar de todos los avatares, sigue ahí, más cerca de lo que cree. Jorge trajo a otros compañeros de terraza: Hugo y Ángel. Imposible sujetar a unas alas inquietas. A Paco, el otro anfitrión de terraza, habría que dedicarle todo un post.

Ya no es lo mismo ir a Palencia sin quedar con Fran. Se sabe mi blog de memoria, me tiene muy estudiado, dice. Con muy pocas personas tengo el feeling de total cercanía. Pocas veces me siento libre de hablar sin complejos, con plena confianza. Fran, no sé cómo, en muy poco tiempo lo ha conseguido de mí. A pesar de ser de Valladolid.

Con una persona mantengo también una no-relación de no-amistad, iniciada a través de las palabras que dejamos aquí escritas. Es Quim. Desde una lejanía que de vez en cuando salvamos, se ha convertido en confesor de lo que no me quiero reconocer a mí mismo. También me ha enseñado mucho catalán y me hace de traductor simultáneo. Quim ha tenido en algunos momentos una imagen algo distorsionada sobre mí, que quizá he pretendido fomentar de manera inapropiada. Es una imagen superficial, que también padezco, pero que no se corresponde con aquello que de verdad quiero ser.

El último beso lo tengo que enviar muy fuerte, para que logre cruzar un océano de distancia. Otros, los dejo por aquí, para que cada uno recoja el suyo. Sois muchos los que os habéis pasado por el blog. En ciertos momentos he sentido un rubor ante la sorpresa de que recibir tantas visitas y numerosos comentarios. Todos ellos me han servido para conocerme más, saber por dónde tirar, reirme, enfadarme, reflexionar... en fin, todo menos indiferencia. Además, me sirvieron para acercarme a vuestras casas y resultar tan bien recibido. Espero seguir pasándome por ellas, porque me siguen aportando mucho.

Un tiempo todo éste en el que Pili siguió sorprendiendo. Llegó hasta límites de lo más insospechado. ¿Qué será lo siguiente?

Profesionalmente, la maduración de este blog me ha visto sufrir un despegue artificial e interesado, al tiempo que mal pagado. Mucha responsabilidad de golpe, exigida por parte de laempresaquemequitalavida e impuesta por laempresaquemepaga, con la que no siempre he sabido lidiar. Tengo la intuición de que algo va a cambiar al respecto.

De lo familiar, prácticamente nunca he hablado. La última entrada no supondrá una novedad. Porque es más de lo mismo. Y todo, por desgracia, se repite.

Ha sido un tiempo en el que he cambiado. Pero me conozco más. El blog ha tenido parte de culpa. Muchas veces uno no sabe lo que piensa hasta que lo cuenta, porque así nos obligamos a poner en orden las ideas. Tampoco es que precisamente haya sido ordenado en mis relatos... Ha sido un año en el que he pretendido experimentar mucho, dejar que llegaran muchas sensaciones de las que tenía ganas. Y también de equivocarme. Soy más abierto y receptivo, más inquieto, tengo más personas alrededor. Incluso ya sé dar abrazos. Ha sido un tiempo de expectativas e ilusiones. Y de querer vivir más. Ya no puedo conformarme con sobrevivir.

Este blog llega a su fin. Ya no tengo la intimidad necesaria para poder seguir alimentándolo. Es momento de elección. Y de pérdida. Pero, como esto engancha, proseguiré en otro sitio. No sé con qué aspecto o con qué contenido. Tampoco cuándo. Pero espero que entonces sigas ahí para leerme. Sí, tú.



----------------Tancat----------------

sábado, 9 de febrero de 2008

... yo también


Una de las últimas veces que vino mi madre a verme a Madrid me dijo: hijo, no me extraña que te guste esto, hay tanta vida… Cuando reproduje estas palabras ante la persona en la que aún pienso todos los días, rectificó el mensaje. Él consideraba que no es que en Madrid hubiera mucha vida, sino que había muchas vidas.

Las seis carreteras nacionales que parten de la capital de forma radial, son un buen ejemplo de la diversidad de esta ciudad. Incluso de sus contradicciones.

La carretera de Valencia sorprende porque nada más pasar Rivas se estrecha a dos carriles. Los atascos están asegurados en puentes y otras fiestas de guardar, cuando la gente huye en busca del mar. Pero resulta un fiel reflejo de lo que es Madrid, puesto que aquí, a diferencia de Cataluña, cabemos todos. Aunque tengamos que vivir con estrecheces y a menudo nos veamos abocados a huir.

La carretera de Andalucía conduce a la esencia de lo que es España y que Madrid asume como propio, por lo que sus costumbres supongo que se incluirán entre el decálogo que tendrán que firmar los inmigrantes, siempre que gane el PP las próximas elecciones. La visión de los feos e interminables polígonos industriales no impide tener en mente la próxima aparición de encinares y, más allá, de los omnipresentes olivos.

Salir todas las mañanas por la carretera de Extremadura genera las mismas consecuencias que Palencia: marca carácter. Madrid no marca carácter, lo crea. Probablemente sea la A-5 la vía más fea de la Comunidad, pero no por eso se parece a Palencia. Me embelesa observar las hileras de luces rojas que preceden a mi autobús, así como las blancas que se avecinan y que se pierden en el horizonte de Alcorcón. Sólo se salva la cercana presencia de la Casa de Campo, cuyo frescor cubre a los coches de una fina capa de hielo matinal durante este suave invierno.

Los excesos y contrastes de Madrid se evidencian en la carretera de La Coruña. Lujo inusitado a ambos lados, incluso con las residencias oficiales de la Presidencia del Gobierno y de la Jefatura del Estado. Pero, en cuanto se atraviesa Guadarrama y surge el páramo castellano, no es difícil percatarse de que el tiempo se ha detenido. Castilla es tierra sosegada, que invita a reflexionar sobre lo que nos depara el futuro y a poner en orden las ideas.

Sólo pensar en la carretera de Burgos le genera a uno un escalofrío. Burgos probablemente sea la ciudad más fría de España (alguno por aquí podrá confirmarlo). Quienes en Madrid vivimos dentro de la isla de calor, echamos de menos el frío. Un aire gélido que a veces nos permita respirar.

Siempre recuerdo los regresos por la carretera de Barcelona los domingos. Venía de Alcalá de Henares, para ver cigüeñas. Las echo de menos. Siempre las escuchaba en Palencia. También echo de menos los soportales de la Calle Mayor. Y los de Alcalá son estupendos. Salvando la monumentalidad y las hordas rumanas que la han poseído, Alcalá es la ciudad que he conocido que desprende una sensación más parecida a Palencia. Volver por la carretera de Barcelona los domingos, entre luces de clubs de copas, mastodónticos hoteles, asadores de costillas y aviones que parece que van a caer directamente sobre ti, cubre la noche de una mezcla de sofisticada y cercana cutredad, que bien define a Madrid.




Regresar del noreste el domingo, simplemente me aterra. Casi tanto como este agónico blog.

lunes, 4 de febrero de 2008

Prefiero que el título lo pongas tú


- No me lo puedo creer. No me lo puedo creer. No me lo puedo creer.
- David, ¡tranquilízate, coño!
- No me lo puedo creer. No me lo puedo creer. No me lo puedo creer. Dame una hostia, por dior, o algo. Pero es que no me lo puedo creer.
- Mira, vamos otra vez al castillo, a ver si vuelve a atardecer y así te relajas.
- No me lo puedo creer. No es posible. No me lo puedo creer.




(desde hace unos meses, la música tiene mayor importancia en mi vida. me acompaña. espera. escucha. observa. ambienta muchos momentos de intensa emoción. me recuerda a ti. incluso sirve para medir los tiempos. por ejemplo, esta semana, el trayecto de camino a la oficina dura una sinfonía)

martes, 29 de enero de 2008

No podía más



Me estaba haciendo la vida más difícil sin apenas ser consciente de ello. Las restricciones impuestas de forma artificial únicamente contribuyen a agriar el carácter.

Todas las tardes intentaba evitarlo. Pero sus estrategias eran tan buenas que me impedían pensar en otra cosa, bloqueándome toda capacidad de acción. Si me gusta, voy a por él. Me da igual todo lo demás. Está buenísimo y ya cometí el pecado de probarlo. Ahora sólo quiero repetir, pues proporciona instantes de intenso placer.

Al final no lo he podido resistir. He sucumbido al chocolate. Me he llevado a la oficina un bote de Nesquik (espero que, al eliminar el café, se reduzcan los ataques de ansiedad). El cajón goza de una buena provisión de KitKat, Lacasitos y trufas. Dejo el praliné para cuando mejore la economía. MMMMMM chocolateeeeeeeeee



Mi vida va por delante de mí. Intento alcanzarla. Por eso me estoy poniendo en forma. Sólo tengo que correr un poco más.

domingo, 27 de enero de 2008

La mujer mujer


No asustarse por el título del post, que no me he vuelto hetero. Se trata de un sueño que tuve hace unos días. Supongo que tuvo lugar a raíz de coincidir en un evento con Aznar & The Bottle (el que estuviera también la Reina del Estado español lo llevé mejor, a pesar de mi republicanismo idealista). Como si no fuera suficientemente duro ser consciente de que comparto algo con la mujer mujer, aunque sean gustos musicales, termino teniendo una pesadilla con ella como protagonista.
Era el día después de las elecciones y salía Gallardón, anunciando que dejaba la alcaldía de Madrid. Pasaba a ocupar su cargo la hasta ahora concejala de Medio Ambiente. En cuanto asumió el bastón de mando, se puso a separar peras de manzanas. Como esto se haga realidad, emigro a Portugal. He dicho.



No sé si habrá ocurrido a raíz de las detenciones en el Raval de Barcelona, pero la Policía Nacional ha comenzado a patrullar a caballo por Lavapiés. Tremendo espectáculo, por cómo están los maderos, vaya. Andan todas las maricas del barrio encantadas. ¿Quién dijo que la inmigración no podía traer algo bueno?

miércoles, 23 de enero de 2008

Plenilunio


Siete ciclos lunares completos. Exactamente siete. Ni uno más. El siete es un número que siempre ha tenido un significado mágico. Hasta que la bióloga más polifacética de la historia lo vilipendió. Siete ciclos lunares. De Plenilunio a Plenilunio (una de las escasísimas películas rodadas casi en su integridad en Palencia: no hace falta que la veáis, pues probablemente sea la peor de Uribe).

Podría estar contento por la próxima bajada de mi hipoteca. Pero prefiero apostar por cierta actividad (¿cultural?) ante el cúmulo de despropósitos racionalistas:

:: Jueves 24/01 :: http://www.auditorionacional.mcu.es/prog_sala_sinfonica.asp?sub=1&dia=24&mes=1&ano=2008&ult_mes=&ult_ano=
:: Viernes 25/01 :: http://www.teatromadrid.com/content/teatro_mariemma.php
:: Domingo 27/01 ::
http://www.zoomadrid.com/
:: Miércoles 30/01 ::






No, Quim, no, de momento no voy a abandonar este blog. No puedo. Ya no es lo que era, pero aún no puedo dejarlo, aunque no le queda mucho. Anna, como bien dices, el blog ha tomado vida propia y creo que lo estoy cogiendo cierta mezcla de envidia y manía. La gente, mis amigos o conocidos, ya apenas me preguntan por mí, sino directamente por aquello que leen en el blog. Eso cuando me preguntan, porque últimamente se conforman incluso con creer entender al pie de la letra lo escrito. Se acabaron las llamadas, los sms, los mails, las quedadas... pues parece que con leer este blog ya lo saben todo de mí y pueden formular a continuación afirmaciones categóricas. Como si esto que aquí figura fuera realidad. Que lo es. Pero ya dudo de que sea mi realidad.

Sí, me sirve para desahogarme, Quim, lo acabo de hacer. Pero hay otra razón fundamental por la que no puedo dejarlo aún. Porque os quiero. Y más a un gato.

sábado, 19 de enero de 2008

Posts que nunca escribí


Llevo varios días desaparecido. Por eso, algunos posts no puede escribirlos. Se encuadran en la ya habitual línea de pornografía sentimental. De todas formas, desde hace algunas semanas estoy pensando en dejar esto. Este blog. Al menos éste.

Dejé de escribir, por ejemplo, un texto que hubiera dicho algo así:

No había puesto el extractor, así que el ambiente en la cabina estaba algo viciado y me costaba respirar por la excesiva acumulación de vapor. Como de costumbre, apenas se escuchaban los rugidos de la Cadena Ser que arrojaban la pequeña radio instalada junto a la ventana, puesto que el interior de la ducha es terreno de Europa FM. Y sonó esa canción. El agua seguía cayendo sobre mi espalda pero no me pude mover. ¿Dónde había escuchado recientemente esos tonos? Lo respondí al instante. Fue aquí mismo. En este mismo lugar, él la cantó con voz grave, en un inglés tan perfecto que me dejó estupefacto. Mientras, yo permanecía en la cama. Alucinando aún.
Ese recuerdo me llevó a entender que sí, que le echaba de menos, a pesar de lo que yo intentaba comunicar. Y que la desaparición que artificialmente le fue impuesta no ha recogido todavía los frutos esperados.

O este otro:

Ya afirmé alguna vez que quiero ser un dibujo animado. Concretamente Nevado, la mascota de Shinnosuke. En la familia apenas le hacen caso, pero en cuanto juegan con él, le convierten en el perro más feliz del barrio. Me gustaría que mis historias dentro de los Nohara las dibujaras . La ambientación musical, está claro a quien hay que asignarla. Sólo podría pensar en ti para los argumentos, aunque los títulos te los reservo. Eso sí, recuerda que quiero que me saque a pasear él, con el permiso de ShinChan. Y no se te olvide tampoco que hay que introducir como sea sus textos. El resultado global sería criticado, sin duda, por ellos.
Y todo para que tú te pudieras reir. Porque me encanta verte sonreir. Aunque no tengas link.

*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*

Pero ya no voy a publicar estas entradas. Porque el lunes, en el Mercado de Fuencarral, pincharon esta canción:



Y las últimas noches de Madrid han dado mucho miedo.

(equilibrio :: serenidad :: sosiego :: estabilidad :: relax ^_'^ miradas)

Será cosa del calentamiento global. Permite comer en una terraza de Lavapiés en pleno mes de Enero. También bajar al parque a leer, en manga corta, aunque molesten ya las moscas. Y mantiene a mis geranios llenos de color.
Como si estuviéramos muchos kilómetros al Sur.
En una isla.

miércoles, 9 de enero de 2008

La estima


Podría intentarlo.
No sé.
Quizá sea sólo ilusión infundada.
Basada en necesidades que no estoy seguro de querer satisfacer.
Estaré imaginándolo.
Todo sería fruto de la circunstancia espacio-temporal.
Me da miedo.
Sufrir por la ausencia.
Cuando nunca aprendí a patinar sobre chocolate tibio.

Podría probar.
Lanzarme a la arena.
Tengo cierta intuición.
Hacía mucho que no me sucedía.
Carezco de impedimentos colaterales.
Pero el riesgo no es pequeño.
Y el cerdito es frágil.
Nada aseguraría su funcionamiento.

Podría sentir.
Ya he comprobado que no me canso al mirar sin parar.
Con tal efusividad como la crecida de los precios de los alimentos.
Ahora falta la piel.
Besar.
Rozar.
Abrazar.
Oler.
Hablar.
Incluso en la lengua de los signos.
Pero siempre despacito.
Viajando en Cercanías.


Podría intentarlo, probar lo que siento.





lunes, 7 de enero de 2008

Rebajas - Sales - Soldes - Rebaixes - Saldos - Promozione - Vendas - Rebaixas


Se comienza preparando el kit completo antes de salir de casa. En cuanto a ropa, lo más viejo que se tenga, así uno se autoconvence de que en realidad necesita comprar algo. Arrastro los pantalones rotos, pero me da pena tirarlos porque para unos que me hacen marcar paquete... La barba de varios días proporciona, junto a un no-peinado, un toque de vagabundo, sin ningún poder adquisitivo, que ayuda a que los dependientes no te den la plasta. Para no estresarse, en el iPod suena Sigur Ros. Y la tarjeta de crédito con el mes recién estrenado. Venga, de la mano de Misae, nos vamos de rebajas.

Uf qué calor. No puedo estar entrando, saliendo, visitiéndome, desvistiéndome. Colas para probarse, colas para pagar. A carreras por todas partes, codazos para abrirse paso. La gente va a su bola, hoy ni siquiera se puede ligar en las tiendas, ni qué decir con los dependientes. Las escenas de los probadores son de alto contenido erótico, desde luego, no aptas para mis nervios. Yo pensaba que me gustaban más bien poquita cosa, pero es que dios mío, los hay que ganan sin ropa.

Me gusta el estilismo de ése.
Nos ha jodido, a mi me gustaría incluso desnudo.


Por favor, no, no te lleves esa cazadora, no, que es la última que queda. Mierda, vaya mala suerte, se la llevó. No podemos perder el tiempo, que se nos está dando mal. Vamos a comer algo rápido y sano. La Beef Supreme del McDonald's, por ejemplo. Ahora me siento culpable. Por si fuera poco, me encuentro al monitor del gimnasio, al que le confirmo que no estoy por ir esta semana. Por cierto, me dio dos besos; el último día, un gran abrazo. No sé, no sé...

No me gusta prácticamente nada. De lo único que me llama la atención ya no hay talla. Yo no me voy a casa con las manos vacías. Ver para creer: nada de Energie, nada de Gas, nada de G-Star, nada de Diesel. No me llevo nada. ¿Se puede ser más desgraciado? Al menos me compraré esta sábana bajera naranja.

Espera, mira qué chulos estos pantalones.
¿Te puedo ayudar en algo?
Sí, busco un 32 de éstos.
Yo te los daría, pero es que son de chica.

Mira, ya está la cosa lo suficientemente malita como para que encima pongamos pegas tan tontas.
Jo, siempre me pasa igual.

Por lo que se ve, mañana no voy de estreno. No me puedo volver con sólo una sábana bajera color naranja. Estoy incluso por cambiarme de religión, así de camino a Lavapiés al menos me compraría una chilaba. Lo intentaré con El Corte Inglés. Sí, lo sé, es lo peor, pero es que ya estoy desquiciado. A ver, necesito unas zapatillas, unas botas y unos pantalones. Vale, me compraré una camisa. Es lo bueno de El Corte Inglés, que puedes devolver lo que en realidad no necesitas. Pero así no regreso de manos vacías.

Odio las rebajas. Nunca más vuelvo a comprar en rebajas. Mañana tendré que salir pronto del trabajo (ni me acordaba de que aún no estoy prejubilado). De esa manera, podré aprovechar una hora antes de que cierren las tiendas. Pero iré directamente a la nueva temporada. Porque yo lo valgo. Aunque había un par de zapaterías que aún no habían puesto los descuentos. Tendré que vigilarlas.

viernes, 4 de enero de 2008

¿Qué buscas?


Me gustaría volver a hablar contigo. Pareces diferente.

Te equivocas. Soy igual que los demás. Porque, al final, todos buscamos lo mismo: ser felices. Lo que nos hace distintos es el medio que seleccionamos para conseguir tal estado. Lo podemos intentar bajo una perspectiva de corto, medio o largo plazo. Nos proporciona felicidad estar con los amigos, un beso que no tiene fin, salir de copas, la familia, ir al cine o al teatro, dar un paseo, la fotografía, una mirada furtiva, el vino, una buena cena, el tapeo, una conversación especial, una noche de sexo anónimo, la evasión ocasionada por una buena novela, caricias no reprimidas, el descubrimiento musical de la semana, el afán de sabiduría, conocer gente, muchos vatios en una discoteca, el insomnio provocado por pensar obsesivamente en alguien, dormir abrazados, un buen ambiente de trabajo, una exposición de arte contemporáneo, ir de rebajas... Muchas formas de obtener un alma dotado de efímero o duradero bienestar. Y a eso aspiramos todos.

La forma de combinar las anteriores alternativas nos hace genuinos. Y en cada momento nos pueden apetecer unos ingredientes u otros. Pero a ello hay que añadir una consideración fundamental: lo que nos interese la felicidad de los demás en el proceso de búsqueda de la propia. Si no nos importa hacer daño alrededor, abundarán los momentos de autocomplaciencia. Pero probablemente será menos exquisita. Lo ideal es llegar a establecer una asociación simbiótica entre ambas circunstancias. Una especie de imperecedero egoísmo altruista que sepa conciliar dichos intereses con nobleza.

Aquélla, por ejemplo, es la táctica de Manolo. Ha logrado, cual maestro de la negociación, que patrocinen su bar las dos compañías que representan al duopolio más teatralmente beligerante del planeta. La familia de Manolo seguro que le agradecerá estos esfuerzos por sacar adelante a los suyos. Sin duda, una familia como dios -y monseñor rouco varela- mandan.

martes, 1 de enero de 2008

El lado fuerte


Estás en una situación de impasse que probablemente te impide seguir adelante.
Mira, desconozco cómo será el futuro. Si hablo desde el presente, creo que estoy haciendo lo que me apetece. Y estoy a gusto. Simplemente, me dejo llevar.
¿Pero estás preparado para algo más de lo que ahora tienes?
No, porque para tener algo más, me quedo con él. Sigue marcando las líneas de lo que espero en una persona como pareja.
Pues pon nombre a eso.
Impasse. Sí, es posible. Vaya.
Quizá esta situación no sea justa para él. Aquí tú eres el lado fuerte y le tienes a verlas venir.
Sigue muy centrado en mí. Pero desde luego no es mi intención que se sienta parte de ningún juego. Cuando le digo que le quiero, es completamente cierto.
Y, entonces, ¿por qué no estás con él?
Porque no puedo.
O porque no quieres.
No sé. Lo hemos hablado mucho, sin llegar a ninguna conclusión clara.
Sin embargo, deberías apostar por cerrar de alguna manera esa etapa. En caso contrario, vas a bloquearte.
Nunca supe cómo cerrar etapas. Y tampoco tengo claro quererla cerrar.
Explícate.
Tengo dependencia de él. No me planteo cómo sería dejar de verlo. Quizá sea cuestión de tiempo. Pero no me veo capaz de imponerme de forma artificial cosas que me pueden hacer sufrir. Habría que encauzarlo antes.
En la vida a veces hay que aprender a renunciar. Y la elección implica descarte. No es factible tenerlo todo a la vez. Mientras te decides, es él quien seguro que está sufriendo.
Es probable. Me duele. Sólo quiero seguir protegiéndole.
Así no le dejas crecer. Tienes que hacer algo.
Sí.
¿Cómo estás?
Bien. Creo. Jo, dame un abrazo.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Repaso


Hoy no empiezo hablando sobre mí. Toca repasar este año. De forma objetiva. Creo.

Porque murió gente donde ya lo venía haciendo. Por los motivos de siempre. Las guerras de las que no nos enteramos continuaron sembrando odio y sangre. Iberoamérica sacó pecho para enfrentarse a quien menos le conviene. Por fin surgió algo de conciencia seria sobre los retos medioambientales. La derecha española tomó la biblia como libro de cabecera. Con la colaboración espontánea de quienes se denominan víctimas. Y se pusieron las bases para la futura proclamación de un Estado Republicano Federal Asimétrico.

Por su lado, los precios de los alimentos básicos se pusieron por las nubes. Ésta vez la excusa era que los cereales han comenzado a emplearse para producir biocombustible, además del consabido creciente consumo de China. En fin, reduccionismo economicista en base a la ley de la oferta y la demanda. Como si esto fuera un mercado perfecto. Como si todos dispusiéramos de información completa, no existieran barreras a la entrada, nuestras preferencias se fundamentaran en la no saciedad y no se generaran externalidades. Mientras tanto, los agricultores y ganaderos palentinos se frotan las manos por lo bien que les han pagado las cosechas los hipócritas neoliberales, a pesar de la plaga de topillos. Carpaccio de bakala para todos.

Si hablamos de México, el tráfico ha sido imposible. En Barcelona funcionó mal el servicio de cercanías que comunica la costa con la ciudad, por no hablar de los problemas con el AVE. En Las Palmas no se ha creado trabajo. Alicante siguió siendo fea. Y Valladolid generó pocas producciones teatrales.

Termina el año con una huelga de los empleados de limpieza en el metro de Madrid. La situación es crítica, pero aún salubre. La mayor parte de la basura acumulada en estaciones y andenes la componen trozos de periódicos y cartulinas de billetes usados. Todo se puede barrer sin problemas. Costará más sacar las manchas de grasa, pero sólo es cuestión de tiempo.

Me han contado que quizá una relación cerrada sea un mero contrato originado por la propia inseguridad en nosotros mismos. La renuncia a la libertad para conseguir una cierta estabilidad. Descartar lo que te puede apetecer para conservar lo que tienes. Frustración para seguir adelante. Muchas reflexiones, con castigos incluidos. Un año de resumen para varios.

Y ahora voy ya a lo mío (como si lo anterior no lo fuera...) Sólo expresar mi deseo de que las personas que han venido nuevas sigan cerquita. Porque, dios, no sabéis lo que valéis. Prefiero no dar nombres, pero vosotros lo sabéis. Y quien ha salido, habiendo aportando antes algo muy importante, sólo puedo decir: gracias por haber estado ahí. Y perdón. No quise hacer daño.


Que el próximo año sea mejor. O no.
Que el vértigo siga sin tratamiento.
Que las imágenes cobren una tercera dimensión.
Que la ilusión campe a sus anchas por estas tierras resecas, a veces sin color.
Y que tú me ayudes a ser feliz.



domingo, 23 de diciembre de 2007

La winwi



Mi madre me agarraba del brazo izquierdo. La profesora tiraba del derecho, hacia la entrada. Pataleaba. Gritaba. De puros nervios, terminé por vomitar junto a la puerta. Entre lágrimas, les intentaba hacer entender que lo único que quería era irme a casa con mi winwi. Era una almohada pequeñita que mi madre me había bordado a conciencia para que me pudiera entretener rascándola. Me pasaba horas así. Tengo lúcidos recuerdos de estar sentado arriba del sofá, con el chupete, y mi abuelo diciéndome que dejara por un momento la winwi para darle un beso.

Por aquella época no sabría cómo transcribir tales fonemas. De hecho, no sabía ni leer ni escribir. Comencé esa andadura en el centro de párvulos instalado de manera provisional dentro del convento que aparece en la imagen superior, al que ahora acude a misa de forma multitudinaria lo más rancio de Palencia. Aún no habían terminado las obras de mi futuro colegio. Por cierto, el día de la inauguración, colocaron una placa que durante los años que permanecí allí no llegué a entender. Ponía: "Estado Español. Colegio Públio Jorge Manrique". ¿Qué era el Estado Español? Lo de Jorge Manrique me lo contaron años más tarde (lo sigo recitando), pero esa otra expresión la he interiorizado recientemente.



Hoy volví a pisar, por primera vez desde que abandoné preescolar, el patio donde nos juntaban a los niños y a las niñas para jugar en el recreo. Estábamos organizados en clases separadas, pero siempre que podía me escapaba al aula de al lado para ver a mi vecina. El patio parecía entonces tan grande... Lo está restaurando una escuela taller, supongo que para darlo un nuevo uso cultural, como tantos otros espacios similares. Mientras lo fotografiaba, se me ha venido a la mente una imagen que provocó en Pili una tierna sonrisa. En casa, merendando un bocadillo de chocolate con mantequilla y confesándole a mi madre: no me extraña que los niños jueguen con Beatriz, es tan guapa... Y yo muerto de la vergüenza ante la espontánea reacción que surgió alrededor, escondiéndome debajo de la mesa de la cocina.

A uno se le graban a fuego en la memoria historias muy curiosas, sucedidas hace varias décadas. Salen a la luz con facilidad, sólo es necesario pulsar el botón adecuado. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en el país, en la familia, en lo personal. Todo está irreconocible. Este año que va consumiéndose ha sido uno de los claves para ello. Sobre todo, para acercarme a mí mismo. Con la ayuda de varios de los que aquí me leen de manera recurrente (os quiero). Pero, sobre todo, dejándome actuar, que ya era hora. Y me he terminado por convertir en esto.


viernes, 21 de diciembre de 2007

Frío


El día con menos luz del año. Entrar de noche en la oficina. Salir ya también a tientas. Palidez en la cara, por la ausencia de vitamina D. Podríamos criticarlo en muchos aspectos, pero lo cierto es que el otoño cumplió su cometido. Comienza el invierno. El frío se me da bien, supongo que la tierra marca carácter. Aunque útimamente me haga temblar. Pero el calor va por dentro.

Navidad a la vista. Llevo conmigo la entrañable compañía de tres móviles, dos portátiles y un módem. Imagino que forman una moderna escena de portal de Belén, cual Reyes Magos, la Virgen, San José y el Niño. Echo de menos al buey y a la mula, pero no me faltan candidatos para cubrirlos. Pastorcillos tampoco. Para adorar al niño.

A ver si se suaviza algo la temperatura y con la humedad de estos días nacen setas por los páramos castellanos. ¿Dónde irá toda la vida que en algún momento no llega a brotar? No quiero que me dejen de pasar cosas. Estoy aquí.


domingo, 16 de diciembre de 2007

All I need is time (quizá)


Se dice que muchos madrileños pertenecen a la generación del 27. Es una línea de autobús que baja por toda la Castellana, Recoletos y Paseo del Prado para morir en Embajadores. A veces, de vuelta a casa desde nunca se sabe dónde, viajo en el 27. Me evado mientras escucho la música que me pasas. Mirando hacia un lado y otro de la gran avenida. Admirando la nueva arquitectura del estado español y comparándola con los edificios señoriales que comienzan a surgir desde Gregorio Marañón. La jardinería es perfecta, una de las pocas zonas de la ciudad que mima el ayuntamiento.

Tú no sé si eres perfecto, pero me da igual. Estos trayectos le llevan a uno a meterse como para adentro. Porque algo está pasando. Pero no sé cómo afrontarlo. Me siento como un volcán en la antesala de una erupción. Ahora sí, necesito que me abraces, porque el temblor anuncia ajustes peligrosos. Y no es por egocentrismo, créeme. Que si hace falta hasta me pongo de puntillas. No sé si quiero ser así. Antes me resultaba todo más fácil. Creo que esto no era lo que había previsto para mí. Quizá esté tirando piedras sobre mí mismo. Y estoy asustado. Me lo estoy temiendo...






Por cierto, mañana te echaré de menos. Tengo que acostumbrarme a la nueva situación.

lunes, 10 de diciembre de 2007

No eres pa mis nervios



Un año me ha costado.

Ya me puedo borrar del gimnasio.

Por fin le he visto desnudo.

Creo que estoy preparado para morir tranquilo.

No me queda por delante nada mejor que admirar.




You are not for my nerves.




domingo, 9 de diciembre de 2007

Me ronda


Te has vuelto a convertir en el apéndice de otra persona, sin autonomía, otra vez. Gestiono compras de CDs y reserva de hoteles. Que les den a los que piensan que eres un cerdo egoísta. El de la foto no era yo. Me estoy enamorando de Madrid, pero osaría a cambiar de continente, mudarme a otra nación o, al menos, abandonar la península. Dale dale. Fomento cada día más mi imagen de frívolo del que conviene huir. ¡Qué grande Marta! Mierda, tú también, pues habrá que echarle imaginación. Vino para uno. Abrázame. Manifiéstate por Sol. Me pido al efebo romano. Sonríeme, anda. Quiero que vengas a verme. Toma toma. Nos fijamos en los mismos, esto parece una competición. Lentejas con arroz. Me debes unos links. No te voy a echar de menos estos días en particular, lo hago siempre. Tarifa web de Renfe. Me gustaría ser feliz, pero sin parecerme a Tamara Falcó. Pon a un ucraniano en tu vida. Algo ligerito, sí, roquefort burger con muchas patatas fritas. ¿Cuándo quedamos solos? En los 90 llevaba melenas y perilla. Nos vemos en Navidad. Aprendí a usar la webcam. Y soy el menos indicado para criticar.

Tengo cosas que procesar.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Por ti


Ya caen las últimas hojas que aún permanecían, impasibles, apoltronadas en las ramas bajas de los árboles. El cansancio acumulado tras muchos meses de fotosíntesis parece suficiente para desprenderse de ellas. La ausencia de frío no justificaría, en otro caso, la pérdida.

Madrid hierve estas semanas finales del año. La iluminación extraordinaria lleva ya unos días encendida. Los agentes de (in)movilidad comienzan a realizar cortes selectivos de tráfico, para impedir el colapso circulatorio en la almendra central ante la falta de aparcamiento. Los peatones caminan en procesión por la Gran Vía, impulsados por un ataque consumista, penando en búsqueda de regalos. Mientras tanto, las salas de cine reservan para estos días los mejores estrenos, la cartelera teatral rebosa de vida y grandes exposiciones se anuncian por doquier. Compaginemos todo ello con la cena de los compañeros de trabajo, la comida con el cliente, la celebración por el cumplimiento de objetivos del proyecto, la despedida de un fichaje, reencuentros, el descubrimiento de nuevas personas...

Y, sin embargo, estaría dispuesto a no llegar a ver el espectáculo de la caída de las hojas.
Y a encontrarme a oscuras.
Y a quedarme encerrado en casa.
Y a no tener regalo de Navidad.
Y a ver cine cuyos diálogos no entiendo bien.
Y a no asistir al último estreno del CDN.
Y a perderme tantos eventos sociales.

Estaría dispuesto a renunciar a todo. Con tal de tenerte a ti.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Quiero chocolate


Últimamente no me apetece demasiado escribir. Y eso que ahora creo tener algo más de tiempo, pues he decidido poner coto a mi estrés habitual. Pero esta situación no se debe precisamente a que haya bajado el ritmo vital. Mi hipeactividad habitual se ha transormado en lo siguiente durante las últimas semanas:

- Me he sentido frustrado casi todos los días.
- He optado por reírme siempre que me apetezca.
- Estuve a punto de llorar en más de un momento.
- He soñado estando despierto.
- Cada vez lo encuentro más lejos.
- Estoy haciendo reajustes y el encaje no siempre resulta suave.
- Me he enamorado cuatro veces, de personas distintas, nuevas.
- Me he enamorado en siete ocasiones adicionales, de otras dos personas ya conocidas.

Sí, vale, ya sé. No es amor, sino capricho. Pero es que estoy de un caprichoso...

Quiero chocolate. Yo también.

Dice mi jefa que la llamaban la risitas en el instituto (¿¡Quién lo diría!?) Pero que este trabajo la ha cambiado por completo y pueden pasar semanas sin que apenas sonría, ni siquiera delante de sus hijos pequeños. Espero que a mí no me cambie. Con lo sencillo que es sonreír... Por ejemplo, sólo con pensar en ti lo puedo conseguir. ¿Ves? Ya está. Una sonrisa de colores. Amarilla, roja, azul, verde, blanca y negra. Es bonito todo cuando lo hacemos fácil.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Todo eso y más



La luz de cada ciudad es diferente. Aquella no tiene nada que ver con la calidez de la de Madrid. La fría energía del sol de este otoño sosegado aporta allí tonalidades de un amarillo viscoso, que atrapa la memoria durante un paseo embobado a lo largo de Bogatell, al son del Réquiem de Mozart.







La discrección catalana a veces me desquicia. Llevan a su esencia la expresión del vive y deja vivir. No estoy acostumbrado a ello, por mucho que lo admire. De ahí que si dejo volar mi descaro habitual con la libertad de un pájaro, no resulte extraño que llegue a poner rojo a alguien.






Cuando la luna tiene cerco, anuncia una helada nocturna. Hay que entrar en calor. Nada mejor para solucionarlo que correr delante unos mossos de uniforme azul. Su porra no discrimina entre los espectadores de la verdad. No sé por qué estas cosas me hacen sentir vivo. No creo que sea sólo cuestión de adrenalina.





El verde no hace juego con esta pegatina.
Y la mujer se desencaja. ¿No te gusta? Uno de los momentos más surrealísticamente divertidos de los últimos tiempos. Me hacen falta muchos más ataques de risa. Entrañable, también la princesa que actúa en el pequeño Estado.






Me atrae el lado cutre de las ciudades, las hace más acogedoras, menos distantes. Un barrio ciertamente marginal, con un inusitado peligro de conflicto social, se ve salpicado de blanco. Resulta indiferente que este matiz lo proporcione un restaurante o un centro de arte. Es igual, la necesidad de caricia del paisaje será la misma.





Rodrigo usa ropa interior negra. Se deja entrever porque lleva los dos primeros botones del pantalón desabrochados y unos tirantes apenas logran sujetarlo. Desde el otro lado de la barra del Arena Vip se muestra absolutamente eficiente poniendo las copas. Pero le da tiempo a mirarme. Y enseña una sonrisa que me hace ver las estrellas. Una sonrisa preciosa, perfilada por unos labios que aún saben mejor.